LOS CARGUEROS. SEMANA SANTA DE POPAYÁN
Sábado 27 de marzo, 2010
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Silvio Sierra Sierra escribió hace cuatro años un excelente articulo que
publicó El País, y que hoy reproducimos para aquellos que no tuvieron la
oportunidad de leerlo en 2006.

Cordialmente,

***

Semana Santa en Popayán
Cargueros, entre el calvario y el paraíso
Por: Silvio Sierra Sierra.
Corresponsal de El País - Popayán
Abril 10 de 2006

El trabajo de organizar y llevar en andas cada paso es un honor que se paga en Popayán con sudor, lesiones de columna y hasta con la vida. Todo por conservar la tradición que este año cumple 450 años de celebraciones ininterrumpidas.

Ser semanasantero en la capital caucana es una herencia que se vive entre la fe, el sacrificio y lo simpático. Quienes llevan sobre sus hombros todo el peso de la tradición, evocan las vicisitudes que se han vivido en estos 450 años de procesiones. Anécdotas con sabor patojo. Ser semanasantero en Popayán no es solamente llevar una alcayata o calzar unas alpargatas, y saber que en estas tradiciones aún persiste el recuerdo indeleble de las niguas que quedaron como herencia de los abuelos cargueros. Significa, también, que en ese universo de religiosidad, cultura y ancestros siguen frescas una serie de historias sentimentales o anécdotas que llevan dentro de sí muy quienes han sido sus abnegados y leales miembros.

En la historia de los 450 años de la celebración de las procesiones, muchas situaciones lindas se han presentado, y que trascienden las fronteras de la espiritualidad para pasar al campo de lo sentimental o romántico.

Juan Manuel Sánchez, sobrino de Otón Sánchez, quien fue uno de los cargueros eximios, no oculta la infinita dicha de haber conocido en una pichonada a quien es hoy su esposa. "Yo le había prometido a quien en esa época era mi novia, que iba a ser el primer pichón en cargar el barrote del Señor del Huerto de San Agustín, y así lo hice, y ella de la emoción me besó en medio de todo el mundo, y allí sellamos nuestro amor", recuerda Sánchez.

En otras situaciones más tristes el peso gigantesco de los pasos ha dejado a muchos cargueros con daños severos en la columna vertebral o tumores en los hombros. Incluso, la muerte ha sorprendido a numerosos popayanejos en pleno carguío. Entre estos se recuerda a Arcesio Velasco, quien en 1950 cayó fulminado por un infarto con el paso a cuestas.

A otros, las lesiones los han alejado de esa pasión semanasantera de cargar. Como le sucedió a José Gabriel Silva Riviere, para quien el carguío durante 27 años fue como un manantial de cosas buenas en lo familiar y en lo personal.
"Pero el Jueves Santo del año 1975, cuando iba cargando en el paso de la Virgen de los Dolores, una joven alumbrante me llamó y cuando volteé a mirarla, me desconcentré y hasta ahí llegué porque me lesioné gravemente la columna", explica.

Y aunque ir en la procesión es un acto de mucha solemnidad, a veces no escapan a la situación jocosa.

Carlos Angulo Reyes, quien carga el Viernes Santo recuerda, que el momento más crítico le sucedió cuando en plena procesión se le rompieron tres cuerdas de las alpargatas quedando casi a pie limpio. Ninguno de los compañeros se percató del trance, pero alguien de los alumbrantes dio aviso al síndico y le consiguieron otras alpargatas. "Creo que en ese difícil calvario pagué todos mis pecados, y por eso cargo con amor", expresa Angulo.

Las niguas y las piedras. Iginio Paz Navia, carguero durante 60 años, guarda en su memoria lo heroico que en 1934 era ejercer ese oficio porque las calles eran empedradas y las alcayatas se quedaban enterradas entre los huecos. Pero el sacrificio era doble para quienes por ancestro padecían el problema de tener niguas en los dedos de los pies.

No olvida Paz Navia, que a Popayán se le conoce como la ciudad de los patojos por aquello de que contraían las niguas en las calles polvorientas y destapadas. "Muchos de esos personajes eran cargueros y decían que por eso, todo el sacrificio se lo dedicaban a Dios", agrega Paz Navia.

Recuerdo y Leyenda. Hoy, a las 8:00 p. m., se realizará la Procesión del Recuerdo y la Leyenda por única vez, a raíz de los 450 años de las procesiones, por iniciativa del magistrado Ricardo León Rodríguez Arce. Con este oficio, que constará de seis pasos, se busca rescatar la corona de fuego que se observó en los antiguos desfiles sacros de Popayán, que hoy y hasta el Domingo de Ramos próximo, se realizarán tal cual como en 1556, hace 450 años, por las estrechas calles de la Ciudad Blanca de Colombia.

Misa del carguero

A las 11:00 a. m. en la Catedral, la Junta Pro Semana Santa de Popayán condecorará a cargueros y a los familiares de los cargueros fallecidos, así:

Alcayata de Oro, primer grado. para Gabriel Jaime Zambrano Caicedo, José Harold Casas Valencia, Ricardo Dueñas, Marco Aurelio Paz Valencia, Jaime R. Fletcher L., Guillermo Rodríguez T. y Álvaro Iglesias Iragorri, por 35 años de carguío y 60 de edad.

Alcayata de Oro, segundo grado, a Rodrigo Collazos, Óscar Ortiz, Luis Hernando Polanco V., Guillermo Adolfo Segura R., Gustavo Adolfo Varona, Carlos A. Castellanos G. y Carlos A. Perafán F., que por impedimentos físicos debieron abandonar el barrote.

Recibirán la Alcayata pos Mortem, Pascual Illera Valverde, Fredy Homero Dorado Achinte, Francisco Camacho Vallejo, Ary José Astudillo Vásquez, Hernán Tobar y Pablo Adolfo Olano Trujillo, fallecidos este año.

Con la Cruz del Regidor por sus 25 años Ricardo León Rodríguez Arce y José Vicente Diago Montilla.

Para Recordar. La procesión del Recuerdo y la Leyenda será oficiada hoy en la Catedral Basílica entre redoble de campanas y toque de tambores, como homenaje a los 450 años de los desfiles religiosos.

El número. 608 cargueros saldrán en este año en las procesiones 450 años de Popayán.

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